Por el Dr. Carlos Vera Scamarone
Darth Vader es el villano más temible de la historia del cine, quien desata las más encarnizadas pasiones a la hora de elegir, el peor. Pero Darth Vader es un humano más con una historia más. Darth no es Darth. Darth es Anakin, y Anakin no tiene a su mamá. Su madre no sabe quién es el padre. Tal vez un embarazo no deseado, en un planeta como Tatooine donde la vida no vale nada, posible producto de una violación. Anakin no tiene padre. Su madre es esclava en un planeta donde sirve a un deforme ser, un demonio, una decadente forma de vida. Imagínese usted, estimado lector, que no tiene familia, que no sabe quién es su padre, no tiene tios, abuelos, hermanos, primos. Encima, un Señor Jedi, un extraño, llega a su casa y su madre lo entrega sin pelearlo, sin dudarlo, lo dona, se separa, lo excreta, se deshace del engendro, so excusa que tendrá mejor futuro que un esclavo. En los momentos de crisis está demostrado que las familias necesitan estar unidas. Las familias que se separan sufren serios trastornos.
La madre de Anakin buscaba deshacerse de él. ¿Qué madre permitiría que su hijo se exponga a situaciones mortales, como las carreras de Pods? Y no una vez. Ella admite que "sufre" cuando Watto lo obliga a correr. Y cuando el niño le dice que no se irá con Qui-gon-jinn, ella le dice: "pero Ani".
Ese es el dilema de Anakin, el pequeño villano. Su madre lo rechaza y el busca un por qué. ¿Por qué mi madre se deshizo de mi? ¿No me quería? ¿Fui un error? ¿No debí existir? Son pensamientos que muy seguro existieron en la mente del niño que buscaba agradar a los demás. Incluso tiene una actitud de rebajamiento y autohumillación cuando le piden favores. Es capaz de dar para agradar a los demás que lo acompañan. Por ello es difícil su entrenamiento, porque aquellos que se lo llevaron intentan que olvide para el avance. Pero Anakin se niega a ello. Por esto vuelve a buscar a su madre a Tatooine. No porque la amaba sino para buscar respuestas. He allí que al morir su progenitora la ira rebasa hasta descarriarla en aquellos que le quitaron sus respuestas, no hacia su madre.
Cuando se enamora de alguien mayor que él, la Reina Padmé Amidala, lo hace con proyecciones maternas sobre ella. No ve sólo una hermosa mujer. Ve a su madre. Por ello, cuando tiene sexo con Padme Amidala lo hace con su madre. Es la culminación de un edipo, un edipo no resuelto.
Todo niño que sufre un estrés post traumático tiene flashbacks, lo cual lo atormenta en especial en los sueños vívidos que tiene luego de la intimidad (son de madrugada, al lado de Padme, en el lecho amatorio). Estos flashbacks llevan a conductas evitativas y sociopatización. Aquellos que le arrebataron a su madre ahora quieren volver a llevarse lo que más ama (y odia a la vez). Ese es el dilema de Anakin. Ama y odia a su madre con fuerza, y Padme simboliza esa madre buena, esa madre que le quieren arrebatar sus temores. Por eso es tan fácil seducirlo hacia el “lado oscuro”.
El emperador, el canciller Palpatine, representa el dejarse llevar por su ira. Más impresiona una liberación, el entrar en contacto con sus miedos y usarlos. Además, los Jedis, para Anakin, representan a sus opresores, aquellos que le quitaron a su madre. Darth Sidious le ofrece la posibilidad de que “mamá” no se vuelva a ir. El temor primigenio de Anakin, impulsor de sus desafíos, puede tener un final feliz con la promesa de Sidious. Por ello le es fácil asesinar a sus opresores. Sin embargo, sigue un camino que le lleva a seguir su mandato de “no vivas”. Al dejarse llevar por las promesas de Sidious, aleja a quien ama. Se establece un destino hamártico, un guión de muerte. Muere Padme y muere Anakin. De allí nace Darth Vader.
La lucha de Vader es contra su destino. Necesita poder para que aquellos que lo aman no se vayan. Necesita amor, pero sólo consigue caricias negativas. “Quiere amor” pero no lo obtiene, no sabe pedir. Por ello, prefiere unas caricias negativas antes que indiferencia. Su lucha posterior se centra en acercarse a sus hijos, por ello su gran lucha por encontrar a Luke Skywalker y a Leia, sus dos hijos.

Leia es la simbolización del niño rebelde de Anakin. Por ello, encarna la Rebelión. El primer encuentro entre Vader y su hija es más una llamada de atención. La encierra en su cuarto (celda) para que recapacite. No la mata. Sus otros encuentros son similares. Con Luke es igual. Quiere ver a su hijo, pero hay alguien que no lo deja: Obi-wan Kenobi, un invitado más, como un abogado. La lucha entre Obi-Wan y Anakin es como la de dos padres que creen tener derecho. El metiche asume su rol y se deja morir pues ya no cumple funciones.
La lucha en el episodio V es épica. “Luke, yo soy tu padre” es dicho con amor y no con furia. Es el momento en que Darth entra en contacto con su padre nutritivo, su parte sana, y su hijo lo rechaza. Es allí donde Darth reconfirma su mandato y lucha con él: “Ni mi hijo me quiere, mejor me mato. Pero, como no quiero morir, entonces, lo mato”. Darth se niega la posibilidad de tener otros hijos, no se le conocen otros affaires. Siendo el amo del universo, no se le conoce pareja. Salvo que lo hayan castrado en el episodio III, cuando luchan en el planeta minero. Por ello, más oído hacia Obi-wan, un castrador.
Muy posiblemente Darth sufra de anorexia nerviosa además de un trastorno disocial de personalidad. Lo que sí es seguro es que Darth Vader sufre de un TEPT.
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