lunes, 25 de abril de 2011

23/08/2011 Inteligencia: necesidad y abuso

Inteligencia: necesidad y abuso
Por Carlos Jesús Vera
Scamarone


¿Para qué somos inteligentes?
A medida que evolucionaron los homínidos, la capacidad cerebral aumentó exponencialmente, llevando a una mayor plastía en conexiones neuronales y circuitos ,que ayudaran en la memoria y en la resolución de problemas. Cada aumento sirvió para que el homínido se adaptara a su ambiente, hasta que llegamos al Homo Sapiens, que logró el aparente máximo desarrollo de la inteligencia. Sin embargo, nos preguntamos ¿ahora, qué más? ¿Será que el ser humano ha glorificado su inteligencia en desmedro de su propia brecha evolutiva?

Cuando empecé a escribir este libro, me planteé varias interrogantes pero no puedo dejar de mencionar ciertas certezas posteriores. El ser humano está en un aumento exponencial del conocimiento, lo cual es bueno, pero cada vez más se aleja del verdadero propósito de la inteligencia: el adaptarse al sistema. Es así que se crean más situaciones donde poner en práctica lo aprendido pero, al final, se trata de situaciones que no son naturales. Con esto voy al hecho de que la naturaleza no nos ha puesto a prueba nuevamente sino que, al contrario, la estamos poniendo a prueba, como el que quiere domar un león; no sabemos en qué momento seguirá su propia teoría del caos.

El Caos y la inteligencia
Según varios filósofos, el universo y la materia siguen un orden cíclico, que aparenta un desorden caótico. Ese aparente desorden cósmico se ciñe hasta lo más profundo de nuestras moléculas y átomos y es el principio de la energía y nuestra más profunda motivación. El humano, con su inteligencia, se separa de las demás especies para marcar una brecha evolutiva aparentemente.

Pero esa es la ilusión: creemos que los límites existen y que somos diferentes a los dinosaurios, por ejemplo. Sin embargo, procreamos medicinas que restablezcan la salud hasta que haya cura para enfermedades incurables. Tarde o temprano, la naturaleza se abre camino y, al final, podría suceder que tengamos seres con unidades de genoma tan defectuosos que sean estériles o que lleguemos a una selección natural forzada.


Es probable que cada millón de años la especie homínida, de la cual aun no nos hemos separado, se vea mermada de manera significativa, generando una generación de supervivientes que posean las características más adecuadas para la evolución. Ni los bocetos más futuristas nos pueden acercar al próximo ser humano sobre la tierra. Tengamos que somos un conjunto de 10 millones de años de evolución. Los tiburones tienen 200 millones y siguen aun prosperando. Los dinosaurios tuvieron 150 millones y se extinguieron, las aves tienen 65 millones, los mamíferos tienen 200 millones. ¿Por qué el humano deberá prevalecer? ¿La inteligencia lo salvará o será su propia caja de pandora? ¿Acaso la inteligencia nos hará inútiles reproductivamente hasta que nos extingamos?

Hasta donde veo, es lo más probable.

Las Mutaciones y La inteligenciaTodo iba bien hace 80000 años. La especie homínida iba en progreso. Erectus y Neandertal dominaban la escena, la cual era compartida con otras especies: Sapiens y su antecesor. El ser humano cumplía su rol sobre la tierra y empezó el exterminio evolutivo que marcó la supremacía Sapiens. El ser humano se servía de la naturaleza y estaba a merced de ella. Pero hace 80000 años ocurrió un cambio en la cultura; súbitamente explotó una diversidad cultural que sólo se explica con un nuevo proceso de generación neuronal masiva. Tal vez una mutación llevó a que el humano tenga esta inteligencia. El asunto es hasta cuándo será dicha adaptación. ¿Desapareceremos con ella?


La sexualidad y la inteligenciaMe pregunto si la inteligencia es una ventaja evolutiva o una dificultad o estorbo. Apoyo la animalidad humana y observo en muchas conductas ciertas similitudes que nos acercan a las especies llamadas inferiores. Hoy caminaba por un centro comercial, cuando observé a una dama que portaba un peinado llamativo, que se movía a la par de sus pasos. Lo que me llamó la atención fue el tamaño menor de sus caderas. Era como si evolutivamente hubiera compensado una desventaja con una treta que le permitiera atraer a los machos de la especie. La fisonomía influye, pues los machos corpulentos y jóvenes tienen más posibilidades de reproducirse con las hembras. Las hembras de todas las especies portan atributos que anuncian a los machos que están disponibles.

En la especie humana, el olor ha sido relegado a un plano despreciable, pero tiene gran connotación en nuestras relaciones sociales al igual que en otras sociedades.

Examinemos a cada uno de los congéneres del sexo opuesto y observemos. A veces, las más inteligentes no son las que logran las relaciones más estables. No necesariamente la inteligencia da una sapiencia social o sexual, a veces parece ir en desmedro de ello. Las hembras más atractivas son las que tienen caderas anchas y mamas proporcionales. Todo lo que indique que el desarrollo pélvico es adecuado para la concepción, parto y crianza de los hijos. Las hembras que no cuenten con dichos atributos pueden valerse de otros medios para ser fecundadas por los machos: el adorno u orlas, todo aquello que resalte el atractivo femenino podrá ayudar a que se logre el objetivo de la especie. Sin embargo, hay aquellas que optan por el intelecto. Dentro de mis experiencias en mi especialidad médica he visto muchos casos de mujeres con gran capacidad intelectual pero con vidas destruidas y hogares en decadencia. Recuerdo el caso de una señora de 35 años, que había contraído nupcias con un varón disocial, que sólo había ocasionado maltratos psicológicos a la susodicha señora. Hace 2 meses que habían tenido un hijo. Ella actualmente planteaba el divorcio pues eran incompatibles. Le pregunté por qué se casaron y ella me dijo que el tiempo se acababa para poder salir gestando. Prácticamente el varón cumplió con su función y ella salió ganando. Es madre y ahora que el varón cumplió debe ser despedido. La autosuficiencia genera mucho caos en la vida de pareja y, a veces, genera una pugna por el poder que llega a romper la unión.

El mimetismo humano es notorio. A veces, las damas usan unas colas o peinados que caen hasta la cintura, aumentando la posibilidad de ilusión óptica, y así se noten las caderas más pronunciadas.

El varón emplea similares mimetismos. Uno de ellos es usar la exposición del vello pectoral para aparentar virilidad o aumento del tamaño de la caja torácica. Además, las hembras prefieren machos con atributos que aseguren una fecundación exitosa y una crianza buena para los hijos. Un varón delgado o con comportamientos femeninos lleva a que no se le tome en cuenta para los fines reproductivos de la especie. Los machos o varones hacen gala de comportamientos agresivos para atraer a las hembras y ellas los prefieren aguerridos pero no violentos.
El engaño está hecho.
La inteligencia ha acompañado a cada uno de los cerebros del reino animal, desde los artrópodos hasta los mamíferos. Cada uno tiene un nivel de inteligencia que le permite adaptarse al medio y mejorar sus expectativas de vida. Desde las minúsculas moscas, con una vida corta, hasta los más longevos reptiles, cada uno posee lo necesario para poder adaptarse al sistema. En los mamíferos, el nivel de inteligencia es tan variable como fenotipos existen. Pero, a mayor sutileza y docilidad del animal se requiere mayor inteligencia para poder esquivar los defectos o las carencias. El ser humano no posee tantas adaptaciones físicas y es considerado frágil comparativamente a otros mamíferos. Los cambios climáticos pueden matarlo, la piel no posee coraza, su esqueleto es frágil y endeble, las manos no tienen garras y las uñas tardan mucho para crecer. El cabello no cubre lo necesario. Es entonces que acude al auxilio una adaptación evolutiva: la inteligencia humana, que es diferente a las de otros mamíferos.

23/08/11 Examen Psicopatológico de Darth Vader

Examen Psicopatológico de Darth Vader: Parte I
Por el Dr. Carlos Vera Scamarone


Darth Vader es el villano más temible de la historia del cine, quien desata las más encarnizadas pasiones a la hora de elegir, el peor. Pero Darth Vader es un humano más con una historia más. Darth no es Darth. Darth es Anakin, y Anakin no tiene a su mamá. Su madre no sabe quién es el padre. Tal vez un embarazo no deseado, en un planeta como Tatooine donde la vida no vale nada, posible producto de una violación. Anakin no tiene padre. Su madre es esclava en un planeta donde sirve a un deforme ser, un demonio, una decadente forma de vida. Imagínese usted, estimado lector,  que no tiene familia, que no sabe quién es su padre, no tiene tios, abuelos, hermanos, primos. Encima, un Señor Jedi, un extraño, llega a su casa y su madre lo entrega sin pelearlo, sin dudarlo, lo dona, se separa, lo excreta, se deshace del engendro, so excusa que tendrá mejor futuro que un esclavo. En los momentos de crisis está demostrado que las familias necesitan estar unidas. Las familias que se separan sufren serios trastornos.

La madre de Anakin buscaba deshacerse de él. ¿Qué madre permitiría que su hijo se exponga a situaciones mortales, como las carreras de Pods? Y no una vez. Ella admite que "sufre" cuando Watto lo obliga a correr. Y cuando el niño le dice que no se irá con Qui-gon-jinn, ella le dice: "pero Ani".

Ese es el dilema de Anakin, el pequeño villano. Su madre lo rechaza y el busca un por qué. ¿Por qué mi madre se deshizo de mi? ¿No me quería? ¿Fui un error? ¿No debí existir? Son pensamientos que muy seguro existieron en la mente del niño que buscaba agradar a los demás. Incluso tiene una actitud de rebajamiento y autohumillación cuando le piden favores. Es capaz de dar para agradar a los demás que lo acompañan. Por ello es difícil su entrenamiento, porque aquellos que se lo llevaron intentan que olvide para el avance. Pero Anakin se niega a ello. Por esto vuelve a buscar a su madre a Tatooine. No porque la amaba sino para buscar respuestas. He allí que al morir su progenitora la ira rebasa hasta descarriarla en aquellos que le quitaron sus respuestas, no hacia su madre.

Cuando se enamora de alguien mayor que él, la Reina Padmé Amidala, lo hace con proyecciones maternas sobre ella. No ve sólo una hermosa mujer. Ve a su madre. Por ello, cuando tiene sexo con Padme Amidala lo hace con su madre. Es la culminación de un edipo, un edipo no resuelto.

Todo niño que sufre un estrés post traumático tiene flashbacks, lo cual lo atormenta en especial en los sueños vívidos que tiene luego de la intimidad (son de madrugada, al lado de Padme, en el lecho amatorio). Estos flashbacks llevan a conductas evitativas y  sociopatización. Aquellos que le arrebataron a su madre ahora quieren volver a llevarse lo que más ama (y odia a la vez). Ese es el dilema de Anakin. Ama y odia a su madre con fuerza, y Padme simboliza esa madre buena, esa madre que le quieren arrebatar sus temores. Por eso es tan fácil seducirlo hacia el “lado oscuro”.

El emperador, el canciller Palpatine, representa el dejarse llevar por su ira. Más impresiona una liberación, el entrar en contacto con sus miedos y usarlos. Además, los Jedis, para Anakin, representan a sus opresores, aquellos que le quitaron a su madre. Darth Sidious le ofrece la posibilidad de que “mamá” no se vuelva a ir. El temor primigenio de Anakin, impulsor de sus desafíos, puede tener un final feliz con la promesa de Sidious. Por ello le es fácil asesinar a sus opresores. Sin embargo, sigue un camino que le lleva a seguir su mandato de “no vivas”. Al dejarse llevar por las promesas de Sidious, aleja a quien ama. Se establece un destino hamártico, un guión de muerte. Muere Padme y muere Anakin. De allí nace Darth Vader.

La lucha de Vader es contra su destino. Necesita poder para que aquellos que lo aman no se vayan. Necesita amor, pero sólo consigue caricias negativas. “Quiere amor” pero no lo obtiene, no sabe pedir. Por ello, prefiere unas caricias negativas antes que indiferencia. Su lucha posterior se centra en acercarse a sus hijos, por ello su gran lucha por encontrar a Luke Skywalker y a Leia, sus dos hijos.

 

Leia es la simbolización del niño rebelde de Anakin. Por ello, encarna la Rebelión. El primer encuentro entre Vader y su hija es más una llamada de atención. La encierra en su cuarto (celda) para que recapacite. No la mata. Sus otros encuentros son similares. Con Luke es igual. Quiere ver a su hijo, pero hay alguien que no lo deja: Obi-wan Kenobi, un invitado más, como un abogado. La lucha entre Obi-Wan y Anakin es como la de dos padres que creen tener derecho. El metiche asume su rol y se deja morir pues ya no cumple funciones.

La lucha en el episodio V es épica. “Luke, yo soy tu padre” es dicho con amor y no con furia. Es el momento en que Darth entra en contacto con su padre nutritivo, su parte sana, y su hijo lo rechaza. Es allí donde Darth reconfirma su mandato y lucha con él: “Ni mi hijo me quiere, mejor me mato. Pero, como no quiero morir, entonces, lo mato”. Darth se niega la posibilidad de tener otros hijos, no se le conocen otros affaires. Siendo el amo del universo, no se le conoce pareja. Salvo que lo hayan castrado en el episodio III, cuando luchan en el planeta minero. Por ello, más oído hacia Obi-wan, un castrador.

Muy posiblemente Darth sufra de anorexia nerviosa además de un trastorno disocial de personalidad. Lo que sí es seguro es que Darth Vader sufre de un TEPT.

23/08/11 Héroes y sus características

Héroes y sus características
por el Dr. Carlos Vera Scamarone
 
Marvel, DC comics, y otras muchas casas editoriales nos muestran el alter ego de nuestra sociedad. Pero ¿qué es un superheroe? Un superheroe es un personaje de ficción que supera el rango de Héroe. Y, además, es bueno acotar que "sólo" los personajes de Marvel Comics y DC comics pueden llegar a ostentar dicho rango ya que es una marca registrada.

Particularmente me llaman la atención las pecularidades físicas de dichas figuras. Casi todos usan un uniforme distintivo de acuerdo a sus superpoderes. Además de su lucha desinteresada por una causa, encarnan las más altas funciones morales del cerebro humano. Sin embargo, su perfección fisica semeja a los dioses grecoromanos. Hasta ahora pocos han sido los superheroes obesos o con sobrepeso. Incluso Hulk tiene una musculatura adecuada.

Es alli donde seria bueno acotar: ¿Es acaso el peso una caracteristica similar a los valores humanos? Para muchos la respuesta sería No. El hecho que no existan superheroes obesos o con sobrepeso (salvo Totoro o El Dr. Proyector de Cineplanet) más parece un descuido de los dibujantes o una fantasía con la visión ideal del ser humano. Es alli a donde se apunta. Los valores ideales del ser humano son los que se salvan, su prevalencia, su continuidad. Dentro de esos valores están aquellos que cultivan la salud fisica en nuestra sociedad. Por ello muchos superheroes están tan light. ¿Se imaginan a Spiderman o a Batman comiéndose un rico pan francés o una ciavatta con un café de Starbucks? ¿Cuidarán sus calorías o se mirarán al espejo para ver si tienen un rollo? Salvo que sean bulímicos o anoréxicos no se podría mantener una figura virtualmente sana con esa dieta. Spiderman usa un traje que le tapa la boca, como un mensaje subliminal de anorexia restrictiva. Se mide al comer y, además, al realizar otros placeres. Por ello no se le declara a Mary Jane y prefiere una figura materna como su tía Mey. Más castración sólo en la Inquisición.
La discusion tal vez nos lleve a otro nivel. Sabiendo que el 60% de la población mundial padecerá de sobrepeso u obesidad, va a ser una real labor de héroes mantener su peso ideal. Con tanta comida chatarra cada vez quedarán menos héroes. Ojalá algún dia se cree a un Superheroe con sobrepeso u obeso. Así destapariamos un poco aquel inconsciente colectivo que nos lleva a los trastornos de conducta alimentaria

22/06/2011 ¿CULTURA ANTIDEPORTIVA?

Hace algún tiempo, corro por la costa verde de Magdalena hacia Miraflores; tomando el pequeño camino que había a la altura de la bajada del Cuartel San Martín, donde me cruzaba permanentemente con caminantes, corredores y ciclistas.

Con los arreglos en las playas de San Miguel y Magdalena, que incluyeron una ciclovía, se vio incrementada la presencia no sólo de deportistas, sino de familias que salen a caminar por la zona.
Cuando empezaron las obras de la pista nueva de la bajada del Cuartel San Martín, recientemente inaugurada como el óvalo Los Delfines, los asiduos deportistas y caminantes aprovechábamos este tramo para cruzar hacia Miraflores, despidiéndonos del agradable y querido caminito que, suponíamos, sería reemplazado por la prolongación de la ciclovía de San Miguel y Magdalena.

Fue grande mi desilusión, cuando el domingo encontré la pista nueva señalizada y llena de carteles que decían “obra concluida” y por ningún lado la ciclovía que me había imaginado.  Peor aún, el añorado caminito había sido destruido.

Mientras corría, me embargaba una gran tristeza y me  preguntaba ¿qué pensaron los ingenieros, arquitectos y asesores de Alcaldes, del Ministro y del Presidente cuando empezaron la obra? ¿Quizá en detalles, como construir palcos con vistas espectaculares y cómodas butacas? ¿O estarían urgidos en terminar una obra más, para satisfacer algún “ego colosal”?

Me preguntaba también si en algún momento pensaron en aquellas personas de a pie, que buscamos hacer deporte con la satisfacción de sentir la brisa y el sonido del mar.   Quizá tengamos autoridades antideportivas, que nunca necesitaron una ciclovía, salvo cuando trataron de correr para ayudar a una candidata en la ruta del Tren eléctrico.  ¿Qué podrían saber de cultura deportiva?
Cuidado, el peligro para las personas, deportistas o no, que circulamos por esta zona, se ha incrementado.

Cuando me percaté de la distancia que había transcurrido corriendo, sentí la satisfacción de haber alcanzado casi los diez kilómetros que solía correr hacía tiempo, hasta aquel domingo de marzo del año pasado, cuando un chofer ebrio me embistió en la misma bajada.

Martha Saldívar

6/06/2011 VIOLENCIA EN PAREJA

Dr. Fernando Maestre
Psiquiatra Psicoanalista
Congreso de FLAPPSIP, mayo de 2011

De las múltiples formas en que una mujer puede ser abusada hay una en especial que por su frecuencia merece ser estudiada. Nos estamos refiriendo a la violencia del varón y al sometimiento de ella.
Un primer análisis da cuenta de que muchas mujeres, no bien detectan signos de agresión en su pareja o su pretendiente, inmediatamente lo rechazan, poniendo punto final al vinculo; pero, hay otros casos donde, por más que se hagan evidentes las tendencias sádicas del pretendiente, lo niegan y siguen manteniendo la relación.
También, al reflexionar sobre los vínculos, es observable un intercambio de mensajes inconscientes entre ambos y, una vez que se han empezado a conocer y luego de un inicio  amoroso, se va produciendo un manejo violento por parte del varón, que reduce progresivamente la capacidad de defensa de la mujer. Primero son bromas ofensivas; luego, insultos, para pasar a continuación a empujones; y, desde ahí, a las más diversas humillaciones, que convencen a la víctima de que “no vale la pena protestar, defenderse o interrumpir el vinculo”.
Así, llegamos a dos preguntas centrales:
a) ¿Por qué cuando el hombre forma pareja se siente con la licencia de ponerse más violento? 
b)  ¿Por qué la mujer, al estar en vínculo de pareja, lo permite?
Siguiendo esa línea: ¿Qué de especial puede tener la mujer que logra reaccionar bien y rechazar rotundamente los inicios violentos contra ella? ¿Dependerá esta virtud del tipo de familia de donde ella procede, disfuncional, separados, madre abandonada, mono parental, etc.? ¿O se tratará del efecto de creencias míticas de quienes creen en el intenso amor o inmadurez de su personalidad, que sigue confiando en que el amor lo puede todo? La hipótesis más utilizada es creer que ella ha copiado el sufrimiento masoquista que padeció su madre frente a su compañero y que ahora repite la conducta de dolor y sometimiento tan igual como lo hizo la madre. Otra hipótesis conocida es la que propone que la mujer siempre ha estado dominada por el varón hasta adquirir niveles de violencia semejantes a los que existieron en el hogar donde, desde la niñez, ella fue criada para servir al hombre.
Estas teorías no pueden ser generalizadas pues la clínica no siempre puede constatar su vigencia en todos los casos observados. Hay hogares donde el equilibrio edípico fue constante y, pese a ello, no bien una de las hijas se casa, al poco tiempo pueden llegar noticias de que el marido la maltrata físicamente, hecho sorpresivo sabiendo el carácter que ella tenía.
Ya Freud, el descubridor de la sexualidad infantil, del inconsciente y del sentido de los sueños, también, descubrió, en 1916, que la pulsión original, prioritaria y primera que mueve al ser humano no es ni la libido ni el amor, sino la violencia y el rechazo (Pulsiones y destino de pulsión); y, es sólo por el proceso de la cultura por el cual podemos lograr dominarla e integrarla a nuestra conducta habitual.
Esta primitiva violencia es observable en distintas parejas, las cuales alternan momentos de cólera violenta e ira con estados pasionales, lo cual es observable en casi todas las parejas que en un momento se amaban y, pese a ello, ambos presentaban, estos cuadros de ira, de corta duración, que eran seguidos, por lo general, por una reconciliación.

RAICES DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
De lo que hoy tenemos seguridad es de que, siglos atrás, los orígenes de la violencia contra la mujer estaban ligados al hecho que muestra cómo la mujer proviene de una familia patriarcal, que logra abolir los derechos de la mujer, iniciándose, así, la gran derrota del sexo femenino.
De esta manera, se convirtió a la mujer en un objeto propiedad del hombre, el patriarca. A él le pertenecían los bienes materiales de la familia y sus miembros. Igualmente, la mujer, por lo general, pasaba de las manos del padre a las manos del esposo, teniendo ambos plena autoridad sobre ella, pudiendo decidir, incluso, sobre su vida. La mujer estaba excluida de la sociedad, formaba parte del patrimonio de la familia, relegada a la función reproductora y a las labores domésticas.
Este modelo de familia patriarcal con el tiempo sufrió numerosas modificaciones. El derecho sobre la vida de la mujer fue abolido. Sin embargo, para ellas se seguía reservando la pena de muerte en determinados supuestos, pero ya no era el marido el que decidía sino la comunidad la que se encargaba de juzgarla.
Sólo con el paso de los años la mujer llegó a conseguir una cierta emancipación: podía divorciarse en igualdad de condiciones que el hombre, dejó de mostrarse como la mujer abnegada, sacrificada y sumisa y en la relación de esposos se vio matizada la autoridad del marido.

CONSIDERACIONES ACTUALES
Fueron las organizaciones feministas, en la segunda mitad del siglo XX, las que dieron visibilidad plena al problema de la violencia contra la mujer en el hogar, evidenciándose la ausencia de estadísticas sobre la incidencia de la violencia contra la mujer en el seno de la familia, pues se consideraba esta violencia doméstica como un problema particular y no como un hecho social.
América Latina y el Caribe han sido unas de las regiones del mundo que mayor atención han prestado a la lucha contra la violencia hacia la mujer, pues en aquellos tiempos costó trabajo hacerle ver al mundo que las agresiones hacia las mujeres no eran producto de momentos de frustración, tensión o arrebatos -contingencias de la vida en común- sino que eran consecuencia de los intentos de mantener la subordinación de la mujer, para seguir manteniéndola como un objeto de propiedad del hombre, pues ellos se merecían una consideración especial.

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN LA FAMILIA Y EN LA PAREJA
Es en la familia donde se ejerce principalmente la violencia contra la mujer. El abuso empieza en la infancia y continúa con los noviazgos y, así, a lo largo de toda la vida de la mujer. Es en la infancia donde la niña es especialmente vulnerable pues sufre principalmente un añadido únicamente por su condición femenina.
A la ablación, generalizada en determinadas comunidades, se le une el comercio sexual, que puede arrancarla de su familia, para ser vendida. A esto se agrega una abusiva autoridad paterna, ejercida, también, por los hermanos, a la que se añade una educación discriminada, que limita su futuro. Teniendo esta historia como base, es cómo, ahora, podemos plantear un ensayo que intenta explicar por qué las parejas transitan por la violencia compartida: uno actuando de verdugo y la otra de víctima.

TEORIA
Al centrarnos en la problemática surgida en el seno de las parejas, ya sean casadas o no, habremos de encontrar diversas hipótesis que intentan explicar por qué el varón, con una facilidad “admirable”, agrede y humilla a su compañera, incluso a quién, pocos años atrás, le hablaba de amor.
El cambio de conducta de los varones hacia las mujeres, no bien se unen o ingresan a una convivencia, suele tener como hipótesis predilectas el machismo o alcoholismo para explicar dichos excesos. También, se piensa que el hombre desprecia a la mujer sometida y de poca cultura, pero estas hipótesis no terminan de describir la razón profunda del maltrato o del sometimiento al mismo.

SOSTENERSE VIVA POR LA VIA DE LA EXCITACIÓN QUE CAUSA EL SUFRIMIENTO.  
Una reflexión metapsicológica nos lleva a ver que el ser humano, para mantenerse vivo, requiere que su aparato psíquico mantenga un adecuado nivel de energía psíquica, que es lo que lo mantiene activo. Esta carga no sólo proviene de los aspectos sexuales o de los estímulos de la libido. También, encontramos un efecto semejante en cargas energéticas que pueden proceder del campo del miedo, del sufrimiento, de la angustia y del dolor. La existencia de este tipo de estímulos la encontramos en las múltiples actividades del ser humano, a las que se dedica apasionadamente y de modo voluntario, logrando, frente al peligro y al riesgo,  tener un particular goce y disfrute.
Entre estas actividades, encontramos deportes de aventuras como el “puenting”, canotaje, parapente o dedicarse a ser escaladores de cordilleras.  Sabiendo que su vida habrá de pasar por múltiples peligros y estados emocionales intensos, aun así, insisten en exponerse, sin conocer plenamente su adicción a la “adrenalina” y sus efectos excitantes. La convivencia con un hombre que maltrata a la mujer y la incapacidad de ella de poder desprenderse de su verdugo, sería otro ejemplo más de la existencia de esta adicción a la energía que produce sufrimiento, fruto del vínculo. Nos quedaría la tarea de entender por qué unas personas sí necesitan este tipo de excitación y otras no.
El análisis de mujeres maltratadas deja entender que esta experiencia de dolor, deviene en el signo más importante de sus vidas, al convertirse este padecer en la afirmación de que están vivas. También, en su fantasía, sueñan con un cambio en la pareja violenta y por ello pueden enfrentar su sufrimiento con una febril actividad, dinamizando de este modo, energéticamente, todo el aparato psíquico.
Pero, ante la imposibilidad de simbolizar este dolor y que, así, logre adquirir finalmente un avance en la pareja y un sentido ético en la manera de vivir su vínculo, la persona constata que esta cadena de sufrimiento, la podrá seguir manteniendo viva. Así, mientras dure el sufrimiento, estará rescatada de la muerte.
Estos desórdenes pulsionales tienen su origen en la temprana infancia, pese a que muchas veces las experiencias de dolor quedan fuera de su recuerdo de modo total o fragmentado. En estos casos, que son válidos tanto para niños como para niñas, en efecto, se descubre que fueron despreciados en distintas ocasiones de su niñez por padres inmaduros e inestables, que los llevan a estructurar en su ser, las siguientes ecuaciones mentales que son propias de un niño que aún no ha adquirido posibilidades simbolizantes del lenguaje de un modo completo:

“Si no fui amado equivale a que desearon mi muerte”
“Si desearon mi muerte equivale a que debo morir”
“Si debo morir, me debo matar”
La fantasía de un niño atrapado en medio de estas ecuaciones fluctuará entre las fantasías inconscientes de vivir o morir, siendo ambas posibilidades poco viables de concretarse plenamente, puesto que si vive no tiene espacio en el mundo para desarrollar experiencias de felicidad, pues el hecho de tener la certeza de no haber sido amado eliminó de su cadena de recuerdos la posibilidad de pensar que podría llegar al disfrute que le pueda ofrecer la vida o el matrimonio.

Por otro lado, si muere, presiente que no habrá retorno y pese a todo aún tiene suficiente libido como para desear seguir vivo, pero en un mundo donde no fue amado ni deseado y donde no tiene espacio para volver ni posibilidades para ingresar en la cadena de experiencias de placer, y por tanto incapacitado de tener acceso a la felicidad.

Frente a esto sólo le queda la alternativa de seguir viviendo pero sufriendo, o vivir para destruir los momentos de felicidad que le otorga la vida. Así, logra evitar la muerte y logra permanecer en el mundo de la vida pero en un sistema ambivalente y diferente al esperado. Habrá de seguir viva pero sufriendo o destruyendo toda felicidad a su alcance, puesto que la excitación que el sufrir genera aporta la suficiente carga energética para mantener el aparato psíquico en actividad a la vez que confirma fehacientemente que sigue vivo.
Esto significará que -cuando el sufrimiento proviene de las pulsiones de muerte implantadas por la violencia paterna o materna, dirigida a convencer al niño que no es deseado- una amalgama imperfecta, de dolor y libido, lo habrá salvado de una muerte psíquica y, a veces, física seguras; pero, a su vez, le impedirá disfrutar de la vida perpetuándose la cadena de sufrimientos. En este caso, el aceptar el abuso y violencia causados por la pareja estará trabajando al servicio de salvar la vida.

VIÑETA CLÍNICA
Naima, una joven de 23 años, formula una consulta porque ha tenido varios intentos de suicidio en la adolescencia. Pero su síntoma principal, según refiere la paciente, es que no puede dejar de tener encuentros sexuales perversos con distintas parejas, y muchos de ellos con personas que no conoce. Esta conducta se inició a los quince años y continúa hasta la actualidad. Así, la paciente informa que ha tenido en los últimos ocho meses un novio diecisiete años mayor que ella, que le ha propuesto matrimonio.

Este matrimonio, con el hombre a quien dice amar, significaría para ella la solución de sus problemas y el reordenamiento de su vida pero, inevitablemente, se siente impulsada a continuar engañándolo, contra su voluntad, cada vez que avizora una proximidad de matrimonio y felicidad para ella.
Enterado el novio, hace cinco meses, del engaño, asume una actitud cruel y sádica contra Naima. Ahora la golpea, la maltrata verbalmente, la insulta y ofende permanentemente por la conducta infiel que ella tuvo, pero sin dejar de permanecer a su lado. Por su parte, la paciente continúa con su novio a pesar del maltrato, afirmando que no puede vivir sin verlo.
La historia infantil de Naima está plena de acciones por parte de los padres, destinadas a poner fin a su vida. La madre intentó varios métodos abortivos. Al año de edad, la regaló a una pareja que no tenía hijos, pero la bebe fue devuelta a los tres meses porque no dejaba de llorar y no comía. A los tres años, el padre la dejó abandonada en un pueblo cercano pero la policía la regresó a su casa. Desde los cinco años hasta los quince, el padre no dejó de hacerle saber que era “una maldita”, que no la amaba, que deseaba que se fuera de casa y, en más de una ocasión, le afirmó que sería mejor que muriera.
La paciente reconoce que jamás fue feliz en la vida, que jamás pudo reír, que no tiene sentido del humor, y que cada vez que tiene posibilidad de vivir una felicidad la destruye inmediatamente, tal como sucede con sus estudios, con sus amigos, con su sexualidad y con sus posibilidades de construir un hogar. No tiene disfrute sexual, no se satisface con los alimentos ni con distracción alguna. En otras palabras, nada la hace feliz
Este caso ejemplifica lo que hemos propuesto, de la siguiente manera: En primer lugar, explica claramente cómo las tendencias filicidas de los padres, que se manifiesta en no desear que la hija viva, hacen que esta infante quede destinada a repetir aquello que fue ordenado e implantado dentro de su inconsciente, es decir, el deseo de los padres de que ella no exista. Es por eso que Naima organiza su vida para la muerte o para matarse, de ahí los intentos de suicidio. Pero esto no llega a suceder debido a que ella aún conservaba libido como para evitar un suicidio directo, que de haberse realizado no hubiera sido más que el triunfo del mandato destructor de los padres.
En tal circunstancia, y comprobando que no tiene memoria ni recuerdos de experiencias de felicidad a las que pueda retornar, Naima sólo encuentra un espacio en su existencia a través de una fórmula intermedia, la cual es no morir pero no disfrutar, por lo que ahora quedará adscrita a la cadena significante del sufrimiento que es una forma de seguir viva pero buscándose ella misma el sufrimiento. En este caso, el sufrimiento auto impuesto le está brindando el servicio de mantenerla viva.

3/06/2011 La Sorprendente Niña y la Súper Araña


                
DR. CARLOS JESUS VERA SCAMARONE
Médico Psiquiatra



La Sorprendente Niña y la Súper Araña: La Formación del Pensamiento Fantástico

El pensamiento en los niños es rico en características y detalles. Al tener una simplicidad en sus relaciones básicas, están en búsqueda de modelos icónicos para llenar los espacios de personajes. Es así que los padres forman parte importante de las fantasías infantiles.

Así, se pasa de ser una madre nutritiva, a ser una bella hada madrina o ser la mamá osa del cuento. O, en caso de las perversiones, se pasa a ser la madre bruja castigadora, la medusa que paraliza a la hija en sus primeros años y la deja justo allí, infantil, a pesar de tener 60 años.

En los papás, se puede pasar de padre nutritivo al inmenso gigante, tierno y juguetón; al mago, que hace una serie de trucos para corregir la conducta; o, a un compañero de juegos. O, en caso de perversiones, al padre castigador, al viejo sátiro seductor o al ausente padre que, a pesar de vivir en casa, nunca está presente.

Entonces, es así que vamos estructurando el pensamiento que, durante la infancia , ha sido nominado como fantástico. En estas estructuras básicas se desarrollan historias que tienen una génesis primaria en los entretelones que acarrea la  supervivencia como especie, además de la configuración de una sociedad y su cultura. En estos recintos de ideas y algunos laberintos se esconden la idea abstracta y la concreta.

La dinámica entre ambas abstracciones (la imaginaria y la concreta real) es lo que llevó al homo sapiens a ser lo que es y alejarse de la animalidad. Podemos imaginarnos a un chamán antiguo, un sapiens o un cromagnon, que danza alrededor de una fogata, contando la historia de una cacería, que a la larga trajo bienestar al la tribu. Estos bosquejos antiquísimos están a nuestro alcance en las pinturas rupestres que adornan muchas cavernas y rocas en el mundo.

El ser humano -y también algunos animales- es capaz de abstraer y, para ello, requiere de su pensamiento fantástico, de la creación de héroes y villanos, de duendes y hadas, de monstruos y salvadores, que ayudan a protegerlo de la extinción. Además, este tipo de polarización ayuda a la creación de una conciencia social moral, a la separación de estados de bien y mal y a la aparición de las funciones mentales superiores.

Hoy, mi hija fue a buscarme a las 2 de la mañana, era madrugada. Se paró en medio del oscuro dormitorio y exclamó con voz susurrante:

-       “Papá ven a mi cuarto.”

Casi por automatismo seguí a mi pequeña sapiens de 2 años y 9 meses a su cuarto y me pidió que me siente en su cama. Al hacerlo, ella se subió presurosa y se arropó con su frazada. Antes de dormirse, miró la repisa y buscó algo por el cuarto a media luz.

La nena se durmió como si hubiera certeza de que algo estaba mejor que antes. Mientras, a mí me despertó el contra suelazo que me di al caer sobre el parquet de la alcoba. Ella continuaba durmiendo. Gracias a Dios no se despertó. Retorné a nuestra habitación para continuar en los brazos de Morfeo.

Al despertar mi hija, a las 8 de la mañana, se me acerca y me dice susurrante:

-       “Papá, en mi cama, debajo, hay un monstruo. Es el duende verde”.

-       “¿Si? ¿lo has visto?”

-       “Allí está.”

Nos dirigimos a su habitación y me despaché en el suelo buscando bajo su cama. No había ningún duende verde, ni una hoja, sólo una crayola azul.

-       “¿Qué te parece si llamamos al hombre araña?” (su héroe favorito)

-       “Si. Papá, tú eres la súper araña.”

-       “Gracias hija”… y le di un abrazo poderoso.

Al salir del trabajo le compraré un poster de Spiderman o, en su defecto, de Sportacus (su otro héroe favorito).

3/06/2011 “Vicisitudes de la masculinidad en el siglo XXI”


JORNADA DE LA XXV PROMOCIÓN ECPPL

                  “VICISITUDES DE LA MASCULINIDAD EN EL SIGLO XXI”
                      Viernes 17 y Sábado 18 de Junio

                         
PROGRAMA  PRELIMINAR


                         VIERNES 17
5:30  pm   Inscripciones


7:00  pm   Inauguración     Delegada de la Promoción: Ana María Avendaño
                                                Tutora de la Promoción: Liliana Granel
                                                Directora de Formación Académica: Graciela Cardó
                                                Presidente del CPPL: Pedro Morales  

8:00  pm  Conferencia Inaugural: Invitado internacional: Dr. Andrés Rascovsky
                                                             Comentarista: Liliana Granel
                                                             Coordinadora: Joyce Feldman


9:00 pm   Coctel


                        SÁBADO 18
8:00 am     Desayuno


9:00 am     Debate: “Las vicisitudes de la masculinidad según los grandes
                   autores"
                   Ponente 1:   Álvaro Rey de Castro
                   Ponente 2:   Matilde Caplansky
                   Ponente 3:   Moisés Lemlij
                   Moderador: Luis Elguera 


10:30 am  Café


11:00 am  Mesas paralelas:

                  Diálogo 1: "La entrada a la masculinidad y la construcción de la
                                       identidad"
                                       Ponente 1:     Delicia Ferrando (Grupo de Investigación  
                                                               de Adolescentes con Padres)
                                       Ponente 2:     Eduardo Gastelumendi (clínica cotidiana)
               Ponente 3:     Mercedes Péndola (terapeuta de familia)
               Moderadora: Alina Jara
                  Diálogo 2: “Lo masculino en la mujer”
                                       Ponente 1:     Alberto Péndola
                                       Ponente 2:     Carmen Morales
                                       Ponente 3:     Graciela Cardó
                                       Moderadora: Sharon Drassinower 


1:00 pm     Almuerzo


3:00 pm     Diálogo 3: “Histeria masculina: deseo, sexualidad y fantasía         
                                       masculina”
                   Ponente 1:   Andrés Rascovsky
                   Ponente 2:   Eugenio Calmet
                   Ponente 3:   Jorge Bruce
                   Moderador:  Humberto Soto


4:30 pm     Café


4:45 pm     Supervisión de casos clínicos (mesas paralelas)
                   
Mesa 1:
Supervisores I: Daniel Dreifuss y Mario Morelli
Presenta: Rita Caldas 
Modera: María Lilly Pancorvo

Mesa 2:
Supervisores II: Olinda Serrano y Pedro Morales
Presenta Luis Felix 
Modera Lisbeth Núñez

Mesa 3:
Supervisores III: Leopoldo Caravedo y Carlos Jibaja
Presenta Carolina Flórez
Modera Maye Fontanot


6:00 pm     Diálogo 4: “¿Cambios en la percepción de la masculinidad o
                   difuminación de las diferencias de género?
                   Ponente 1:      Andrés Rascovsky
                   Ponente 2:      Fernando Maestre
                   Ponente 3:      Jorge Kantor
                   Moderadora:  Clemencia Shaw 

7:30 pm     Ceremonia: Bodas de Plata
                                          Egreso de la I Promoción ECPPL


8:00 pm     Clausura    Tutora de la Prom: Liliana Granel
                                        Directora de Formación Académica: Graciela Cardó
                                        Presidente del CPPL: Pedro Morales

9:00 pm     Cena
           
TARIFA DE INSCRIPCIÓN
                  Alumnos de la Escuela del CPPL                              S/ 100.00
      Profesionales, exalumnos y miembros del CPPL                S/ 120.00



TUTORA: Liliana Granel

PROMOCIÓN XXV: Ana María Avendaño, Rita Caldas, Sharon Drassinower, Luis Elguera, Maricarmen Estabridis, Joyce Feldman, Luis Félix, Carolina Flórez, Maye Fontanot, Erika Grados, Alina Jara, Patricia Landa, Claudia Melo-Vega, Lisbeth Núñez, María Lily Pancorvo, Nora Rivasplata, Clemencia Shaw, Cheva Sifnugel, Humberto Soto, Marcos Suárez






24/05/2011 HABIENDO PASADO YA UNA DÉCADA DEL SIGLO XXI por Amanda Castillo


Mujer y calidad de vida
 ¿Una cultura nueva o diferente?

Dra. Amanda Castillo Malpartida
Psiquiatra
Aun hoy la calidad de vida de la mujer peruana se ve afectada por una serie de factores, que ponen en riesgo su salud física y mental, así como su desarrollo integral, lo cual constituye el marco en el cual surge la patología psicosomática y social relacionada sobre todo con los estratos donde se mantienen elementos de pobreza, desigualdad o marginación (D y E).
Un enfoque de género permite identificar con mayor claridad cuáles son las ventajas y desventajas que ancestralmente les han correspondido al hombre y a la mujer para poder atenderlas, sin marginar a nadie por razones de sexo.
En el caso de la mujer, la cultura designó, en los ámbitos del ser y del quehacer femenino, su postergación social y su marginación en cuanto a su desarrollo humano; minimizó su aporte social y la sustrajo del mundo de las ideas del desarrollo del pensamiento, del acceso a los bienes y recursos económicos.
La persistencia de estos roles, con expectativas y proyectos de vida alejados de las demandas y oportunidades de la vida actual de nuestro país, constituyen una fuente de conflicto y malestar emocional para las mujeres jóvenes, por lo cual es posible relacionarlo con las altas tasas de embarazo en las adolescentes, con los trastornos de la alimentación, abuso de alcohol, ansiolíticos y consumo de drogas en los diferentes sectores económicos del país.
El ingreso de las mujeres al campo laboral por razones diversas: supervivencia (feminización de la pobreza), como expresión de autonomía y realización personal, originó nuevas interrogantes y nuevas necesidades en la vida de las mujeres, como, por ejemplo: el cuidado de sus hijos, la armonización de la vida de familia, disponer de tiempo para comunicarse dentro y fuera de casa, etc. Estas demandas del rol laboral y social, originaron mayor riesgo de vulnerabilidad al stress y surgió la necesidad de establecer redes de capacitación entre las propias mujeres para sostener su avance.
Como consecuencia, encontramos dificultades en el vínculo con su pareja y sus hijos. La mujer puede sufrir trastornos en su vida procreativa (infertilidad) y, si su conflicto es mayor, esquivar la maternidad, como formas de expresar su rechazo al rol biológico. ¿Estaría en ambivalencia con su propio sexo?
Por lo expuesto, encontramos mayores tasas de desórdenes emocionales, como depresión, ansiedad, trastornos en la alimentación, consumo excesivo de tabaco, alcohol y ansiolíticos, así como opciones de homosexualidad en el marco de una búsqueda de soluciones diferentes.
Los cambios no suceden de un día para otro, se trata de un proceso que se ha iniciado, que tiene avances y retrocesos, acompañado de entusiasmo por lo nuevo y otros momentos de miedo de dejar las formas conocidas.
La finalidad de este artículo es reflexionar permanentemente con otros; replantear este proceso de construcción individual y colectivo, optimizar los aprendizajes, al ser éstos socialmente compartidos (red de vínculos).
En este mundo globalizado, la entrada a esta cultura de la complejidad nos lleva a visualizar el Universo como una red de interacciones energéticas. D. Najmanovich (1995) plantea que los seres humanos convivimos en un universo vincular en evolución y nos relacionamos con él atravesados por la emoción.
Mujer: Calidad de Vida. ¿Una cultura nueva o diferente? Este tema requiere del trabajo conjunto de hombres y mujeres y para ello, más que una rígida diferenciación de roles, necesitamos flexibilidad en las actitudes de mujeres y hombres con respecto a los límites y al uso sano de fronteras de vínculo; así, la sociedad ira transformándose para aceptar la diversidad.

20/05/2011 DE “K” A “O” Y RETORNO por Chiara Berlinzani

                                                                                                                 
  
Chiara Berlinzani

Psicoterapeuta
psicoanalitica afiliada
al CPPL

Revisión “libre fluctuante” de la propuesta bioniana desde la perspectiva del “Brahman” y del “Lògos”  
      
 
                                          “Soy el pensamiento que ha encontrado un pensador. Quién eres tú?”
                                                                                                                       (Wilfred R. Bion)

“Yo, yo mismo,
desde no sé cuándo,
fragmentos de nubes cediendo a la invitación del viento…
yo nunca he cesado de nutrir pensamientos vagabundos…”
(Matsuo Bashô, poeta Zen del siglo XVII)


PREÁMBULO

IDA Y VUELTA A UN NUEVO PUNTO DE PARTIDA
__________________________________________

“También los pensamientos
caen a veces inmaduros
del árbol…”
(Ludwig Wittgenstein,
Tractatus Logico-Philosophicus, 1921)

“Nunca vas a descubrir nuevos océanos
mientras tengas miedo
de alejarte de la costa.”
(Marina Müller, Descubrir el camino, 2004)

“Lo del origen es un proceso complejo
y diacrónico,
es la fuente de la cual brota
o que se halla en génesis perpetua
y que nunca termina de originarse.”
(Salvatore Agresta 2005)

Al aplicarnos a la lectura de Bion, lo primero que nos llamó la atención fue la extraordinaria analogía que nos pareció vislumbrar entre ciertos aspectos de su propuesta teórica y algunos conceptos metafísicos premodernos (diríamos casi  “preclásicos”) pertenecientes al patrimonio universal de la humanidad.

Nos referimos en particular a las concepciones procedentes de la cosmovisión y de la practica espiritual orientales (especialmente hinduistas y budistas), por un lado, y por otro a algunos cánones del pensamiento presocrático griego (esencialmente los planteamientos heracliteos, sucesivamente confluidos en las teorías de filósofos modernos y posmodernos de la trayectoria de Schopenhauer, Nietzsche, Wittgenstein, Deleuze…).

Para no contaminar demasiado el campo con pseudoconocimientos previos, y poder aproximarnos a Bion más bionianamente, es decir, "sin pensamientos ya pensados", no quisimos profundizar ni averiguar en ese momento la validez de aquellas supuestas convergencias  -que sin embargo continuaron insistentemente a rodear nuestras mentes, “fluctuando libremente” alrededor de nuestros intentos de comprensión (siempre in fieri…) del modelo bioniano.

A la hora de tener que elegir un tema de profundización, finalmente, no pudimos sino dejarnos llevar por la urgencia que, derrotando nuestra ya tan agotada oposición, se impuso frente a nuestra disposición expectante, infiltrándola repetidamente con incursiones insolentes e indisciplinadas que, gracias al inter-tiempo dinámico y preconsciente del procesamiento, se habían reconvertido en intuiciones “salvajes”.

Nos “dejamos llevar” – efectivamente, atrevidamente – por aquellas intuiciones errantes sin ninguna intención predeterminada, sin ninguna sobre-exigencia de estructuración cartesiana, abiertos a la exploración de un territorio que se nos iba anunciando bastante más desconocido de lo que nos hubiera gustado admitir al principio…

Nos instalamos entonces “en la dispersión” con una disposición disciplinadamente expectante, observando si, desde esta “penumbra de asociaciones”, la aparición de algún pensamiento “no domesticado” nos iba a permitir desarrollar un “campo” al cual, sucesivamente, intentar atribuir algún sentido.

Cuando nos pareció que de alguna manera se había logrado brindar suficiente espacio, forma y voz a lo amorfo que desde su lugar no identificado empujaba para salir, para organizarse y convertirse de ß en ∂, recién empezamos a ordenar las ideas en un discurso más estructurado – si bien siempre intrínsecamente provisional. Y de pronto nos pareció que nuestras premisas, de lo confuso e informe que eran, habían inasequiblemente adquirido una nueva claridad y consistencia.

Las sutiles interferencias que nos parecían habitar algunos conceptos bionianos (como los de “sin memoria y sin deseo”, de “oscilaciones                Ps<—>D”, de “terror sin nombre”, de “cambio catastrófico”, de “rêverie”, de “acto de fe”, entre otros) nos remitían más claramente ahora a la matriz precristiana del pensamiento humanista, cuando casi simultáneamente se difundían en el mundo conocido las ideas presocráticas y las metafísicas asiáticas de matriz budista e hinduista.

Tras haber intentado desarrollar nuestra exploración desde una “actitud de no-vértice”, entonces, con un crescendo estático de furor creandi, a la hora de concluir la presente redacción decidimos averiguar – casi de paso – la existencia de una eventual bibliografía sobre lo que nos había parecido
“nuestro” tema exclusivo.

Fue así que descubrimos (con una pizca de desconcierto, algo de vanidosa confirmación y una no menos intensa contrariedad) que no éramos ni los únicos, ni menos aún los primeros en haber pensado los pensamientos que nos ilusionábamos – tan ingenuamente y tan presuntuosamente – haber bionianamente “encontrado”…


Lo que sigue es entonces el resultado de una ida y vuelta hacia (y de) aquel espacio intermedio y aterrador que, si bien tan confusamente, configura la frontera entre lo supuestamente conocido y lo totalmente inexplorado: una
“barrera de contacto” que consiente el encuentro y el desencuentro con los pensamientos a la espera de un pensador – y sus infinitas, torturadas reformulaciones.

Por su propia génesis, el presente trabajo (que no entiende disimular sus limitaciones intrínsecas) no tiene otra ambición que la de ilustrar cómo una intuición dispersa, con aspiraciones entusiasmadamente explorativas, haya terminado inscribiéndose en un marco de investigaciones que desconocía, que la preceden y que finalmente la trascienden.

Nunca dejaremos de explorar
y el fin de toda nuestra exploración
será llegar al punto de partida
y reconocerlo por primera vez.
(T.S. Eliot 1943)


Advertencia
Por exigencias de brevedad, daremos por sentado el conocimiento tanto de los principales conceptos bionianos como de las referencias filosóficas y teológicas utilizadas en nuestra sintética exposición. Asimismo, debido a la naturaleza intrínseca del presente trabajo, limitaremos nuestra revisión al ámbito del pensamiento indiano, reservándonos ilustrar más exhaustivamente en una futura oportunidad las escasas referencias presocráticas.


1.    EL “MISTICISMO CIENTÍFICO” DE BION
____________________________________

“Lo que la oruga interpreta como
el fin del mundo
es lo que el maestro denomina
mariposa”
(Aforisma budista de área Zen)

“Las ideas no son de nadie.
Andan volando por ahí,
como los ángeles”
(Gabriel García Márquez,
Del amor y otros demonios, 1994)

“Aun el hombre más razonable tiene
necesidad de volver a la Naturaleza,
es decir, a su relación fundamental
ilógica con todas las cosas.”
(Friedrich Wilhelm Nietzsche,
Humano, demasiado humano, 1878)

“Todas las teorías son legítimas
y ninguna tiene importancia.
Lo que importa es lo que se hace con ellas.”
(Jorge Luis Borges)

Según una antiquísima descripción budista de la metempsicosis, una vez que el nuevo ser se ha reencarnado en el útero de la futura madre, cada pequeña transformación alcanzada por su cuerpecito embrional produce en él terribles sufrimientos. Cuando sus miembros empujan para salir de la indiferenciación pandérmica, o sus huesos se extienden, o su corazón empieza a latir, el dolor se le vuelve tan intolerable que al momento del nacimiento es necesario que una poderosa amnesia expulse todo recuerdo de esta protoexperiencia intrauterina: por lo contrario, el grado de perturbación producido resultaría dramáticamente incompatible con la sobrevivencia.

De acuerdo a la mencionada figura de la tradición budista (que a las mentes psicoanalíticamente orientadas no puede sino evocar el modelo económico del funcionamiento psíquico planteado por Freud, así como su idea de la necesidad de una – algo oscura – “represión primaria” del trauma del nacimiento), y a la luz de las propuestas tanto freudiana como bioniana, cada minúscula modificación del statu quo somatopsíquico tendría el poder de derribar “catastróficamente” la homeostasis anterior, sin siquiera aportar la más mínima garantía que el sujeto logre un sucesivo estado de evolución.[i]

Elegimos esta imagen no tan sólo por su plástica sugerencia, sino también por su procedencia de aquella misma cultura asiática que debía infiltrar capilarmente el protopsiquismo del anglo-indiano Wilfred Bion, inmerso desde su nacimiento en la metafísica filosófico-religiosa de matriz hindú. Las raíces culturales primordiales de este milenario pensamiento debían haber brotado tácitamente en las profundidades del inconsciente de Bion, grabando en él las huellas de un antiquísimo imprinting, confluido en sus especulaciones sucesivas.

Refiere Perthenope Bion que en su padre “existía seguramente un nivel, una estratificación de conocimiento de un idioma indoeuropeo que se había vuelto completamente inconsciente”.[ii]

Efectivamente, Bion había nacido en la antigua Mathura, ciudad sagrada de la India, una región del mundo en donde se cree que el verdadero conocimiento no puede ser alcanzado vía procesos racionales, ya que más bien la razón despista y satura la posibilidad de conocer.

Según las tradiciones hinduistas y budistas, en efecto, podemos acercarnos a la “verdadera realidad” sólo distanciándonos del estado habitual de atención a los estímulos y a los sentidos, sumergiéndonos en una dimensión meditativa y contemplativa de la mente más cercana al estado onírico. Contrariamente al Oriente y salvo raras excepciones (dentro de las cuales se ubica desde luego el fundador del psicoanálisis), el Occidente ha ignorado o menospreciado esta potencia heurística de la dimensión onírica, privilegiándole el estado de vigilia.

Cabe resaltar que, tanto en la concepción indiana como en la griega antigua, el mundo fenoménico se caracteriza por su “irrealidad trascendente”.

Desde una óptica oriental, los órganos de sentido – principal sustento de la realidad en la perspectiva occidental – son más bien considerados como fuentes de error e “ilusión cósmica”, como bien ilustró Schopenhauer al adoptar el concepto sanscrito de “Māyā” (extraordinariamente acorde al planteamiento platónico de la naturaleza ilusoria de la realidad fenomenológica, más conocido como la “alegoría de la caverna”…).[iii]

La “verdadera realidad”, según las metafísicas hindú y presocrática, se ubica más allá de las percepciones engañadoras del Yo y es asequible tan sólo a través de la intuición y la contemplación que permiten una experiencia inmediata del “Brahman”[iv] (en ámbito hindú) o del “Lògos”[v] (en la formulación presocrática).

Esta “experiencia inmediata del Brahman”, tan familiar a los místicos de todas los horizontes, es lo que los yogin consiguen practicando la meditación: un estado de conciencia sin pensamientos, de “presencia sustancial”, de inmanencia despierta, de permanencia en la “vacuidad”.

“Un estar presente aquí y ahora, siendo agudamente consciente de lo
que es, sin aniquilar la mente pero tampoco sin dejarla desfrenadamente
ir” (Chögyam Trungpa 1968).

En un trabajo de 1997, los italianos Giampà y Fiorespino citan al maestro de meditación oriental Krishnamurti, contemporáneo de Bion, quien en su Diario, escribe:

“La verdadera naturaleza del pensamiento es fragmentaria, y por ende
este vive en un mundo fragmentario, de división y conflicto. El
conocimiento también es fragmentario, y si bien pueda ir acumulándose,
capa tras capa, sigue permaneciendo fragmentario, fragmentado. El
pensamiento puede lograr una cosa llamada integridad, que sin
embargo sigue siendo un fragmento. […] La meditación es el vaciamiento
del contenido de la conciencia. […] Cuando habrás alcanzado este
sentido de la totalidad, recién podrás conectarte con el universo…”[vi]

En términos más psicoanalíticos, esta dilatación a-sensorial de la conciencia podría definirse como una “visión binocular que posibilita un vértice simultáneamente consciente e inconsciente”,[vii] en aquella “suspensión de memoria, deseo y comprensión” que Bion consideraba fundamental en la práctica analítica, posibilitando aquel estado mental insaturo, dream-like, que permite acercarse por instantes a “O”.[viii]

En la misma línea, la orientalista italiana Grazia Marchianò (1984) escribe:

“Consideramos que cuando Bion dice que el pensamiento no necesita que
nadie lo piense, está implícitamente refiriéndose a aquella parte de la
cultura indiana que busca la perfecta concentración y el in-centramiento
de la atención (samādhi)”.[ix]

Para poder experimentar “O”, o llegar a “ser Brahman” – plantea el psicoanalista italiano Mario Giampà en Pensare il tempo con Bion (2007) – “hay que eliminar o disminuir la atención, la anotación, la conservación de los resultados de la atención, el desarrollo del pensamiento verbal”. Entrenando la mente a una “disciplinada negación de la memoria y del deseo”, tanto para los psicoanalistas como para los ascetas es posible alcanzar la “experiencia de ser en O”, de “devenir O”: permaneciendo “en un ‘tiempo mental’ que posiblemente Bion consideraba de origen acuático (to my fish-like origin)”.

Se pregunta muy sugestivamente Giampà: “Devenir ‘O’ ¿es también escuchar los ‘ecos’ de los mensajes enviados por nuestras ‘branquias’ a nuestra mente consciente?”.[x]

Según este autor, “O” correspondería a lo que el maestro hinduista Sankara (VIII siglo d.C.) definía “el cuarto estado” de la conciencia, lo que sigue el sueño profundo:

“El estado de la memoria del vacío de la escena mental constatada en
aquel momento; se podría definir como un sueño lucido, es decir una
ausencia de representaciones”.

Asimismo, recalca Giampà, la dream-like memory correspondería a la que Sankara define “experiencia vigile entera”: un estado en que, de acuerdo al presocrático Parmenides, coexisten pasado, presente y futuro…

Ahora bien: como enfatiza la psicoterapeuta jungiana Virginia Salles (2003), en la cultura occidental estos “estados no ordinarios de conciencia” suscitan difidencia y rechazo, ya que facilitan la irrupción de los aspectos irracionales” y por ende “incontrolables” de la mente. No sorprende entonces, con
Zimerman (2004), que la propuesta bioniana “no memory, no desire, no comprehension” haya sido “la más discutida y discutible del establishment psicoanalítico”.

Sin embargo, esta actitud de desapego – tan profundamente extraña a la tradición filosófica occidental – en la última década ha sido objeto de numerosas investigaciones neurofisiológicas que han demostrado cómo, en el estado de samādhi (el “éxtasis”, que según el pensamiento místico hindú permite alcanzar la identificación del alma con el Brahman), la privación sensorial, selectiva o total (implícita en el concepto de śunyātā, “vacuidad”, del budismo tibetano Mahāyāna), puede permitir la “salida del tiempo psicológico”, liberando por lo tanto “infinitas memorias emocionales personales y/o colectivas” a través de la anulación del espacio circunstante.[xi]

Asimismo (citando otro reciente estudio italiano), veinte siglos después de la composición del Bhagavad gita, el neurólogo, y premio Nobel, Gerald Edelman afirma:

“Cuando funciona bajo la modalidad del pensamiento puro, el
individuo se halla tan inmergido en un especial estado de
concentración […] que resulta casi abstracto – es decir, inconsciente
del tiempo, del espacio, de sí mismo y de su propia experiencia
perceptiva. Usando una metáfora para exprimir el grado de
alejamiento de la conciencia de otras actividades mentales paralelas,
se podría decir que, al alcanzar tales niveles de abstracción y de
significado, el pensamiento no está en ningún lugar…”.[xii]

La consecución de este estado agudamente receptivo puede “transformar la experiencia mística en una experiencia cognitiva que opera a niveles de conocimientos inusuales” (Franco Filho 2007).[xiii]

Como recalca Ancona (1999), se trata de superar la cultura positivista para alcanzar un “conocimiento pluridimensional” donde “desaparece la distinción entre lo observado y el observador, donde lo que percibe modifica lo percibido y viceversa”.

Precisamente en este contexto se inscribe la “mística laica” de Bion, totalmente “correspondiente a la de la éxtasis religiosa”. En ambos casos, concluye Ancona, “se necesita ‘un acto de Fe’: científica en la labor psicoanalítica, religiosa en el ámbito de lo sagrado”.[xiv]

Es sustancialmente a través del descubrimiento y del uso de la disciplina del “acto de Fe” – en esta organización de un estado mental en el que la experiencia de “O” se hace posible abriendo las puertas a una expansión del pensamiento que admite siempre nuevas reformulaciones - que, como plantean Giampà y Fiorespino (1997), “Bion inventa un nuevo psicoanálisis”.[xv]



2. DESDE OTRO VÉRTICE:
EL DOLOR DE PENSAR EL DOLOR DEL MUNDO
_________________________________________

“Cada devenir, cada crecer,
implica en sí mismo el dolor”
(Friedrick Wilhelm Nietzsche,
El crepúsculo de los ídolos, 1889)

“En el mismo río entramos y no entramos,
pues somos y no somos [los mismos].”
(Heráclito de Efeso,
en Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker,
22 B12)

“Las palabras más silenciosas
son las que traen la tempestad.”
(Friedrich Wilhelm Nietzsche,
Así habló Zaratustra, 1883-1885)

“Lorsque tu affirmes,
tu interroges encore.”
(Maurice Blanchot,
L'Attente, l'Oubli, 1961)

Ahora bien: la idea inicial de un dolor implícito en el mundo, de un sufrimiento consustancial a la vida e intrínsecamente imbricado en toda metamorfosis, en toda transformación, no raiga sólo en la cosmovisión de matriz budista sino que habita también el pensamiento griego antiguo, substrato profundo de la cultura occidental.[xvi]

Como afirmaba el “pesimista” Schopenhauer (un filósofo cuyas especulaciones habían sido profundamente influenciadas por las tradiciones asiática y presocrática), “la vida humana es como un péndulo que oscila incesantemente entre el aburrimiento y el dolor, con intervalos fugaces e ilusorios de placer y de alegría”.

Es más: se podría afirmar que toda la lección del Novecientos, formulando la idea posmoderna de un mundo que no está teleológicamente organizado y por ende se halla ineluctablemente infiltrado por el dolor,[xvii] contiene tanto la noción del panta rei (“todo fluye”) heracliteo como la de las “Cuatros Nobles
Verdades”[xviii] del budismo tibetano Mahāyāna.

Y si por un lado las especulaciones de Bion tienen mucho que ver con este problema central en la filosofía del siglo XX, así como con la redefinición del concepto de racionalidad (revisitado a la luz de los desarrollos de la matemática y de la lógica), por el otro no subestiman la enorme influencia epistemológica de las formulaciones místicas asiáticas.

En tanto pensador no sistemático, “insaturo”, dotado de intuiciones vertiginosas, Bion discierne la incongruidad del conocimiento respecto a la trascendencia de la Verdad (Vegetti Finzi 1987) y, convencido de la insuficiencia del modo ordinario de pensar, propone un nuevo tipo de lógica.

En su rigurosa reformulación de la epistemología psicoanalítica, procede pues a la progresiva erosión del paradigma metapsicológico clásico, reelaborando en modo exponencial lo que éste contenía de implícito.

En este sentido, Bion opera una revisión radical del concepto freudiano de pensamiento, que era considerado por el psicoanálisis clásico, entre otro, como el medium para proteger el aparato psíquico de las inundaciones sensoriales y reconstituir la homeostasis previa a la irrupción de un estimulo perturbador interno o externo.

Desde la óptica que estamos explorando, esta concepción freudiana remitía a una necesidad metafísica de ordenar el Caos primigenio (en su connotación tanto ontológica como filogenética) y par là même hacer viable el universo.

Siguiendo esta línea, el dolor caracterizaría y acompañaría toda ruptura del statu quo – ruptura en cuya brecha se infiltra la desorganización, la pérdida de sentido, el vacío aterrador, la tentación tanática, la amenaza psicótica...

Por su parte, parafraseando a Franco Filho (2007), Bion considera que el elemento fenomenológico que aproxima la experiencia psicoanalítica a la experiencia mística es precisamente esta turbulencia que se manifiesta con sensaciones de aniquilación, pánico, fragmentación.

Al confrontarse consigo misma y con “O”, la mente humana colapsa inundándose de innombrable terror, ya que el encuentro con “O” no se da en la armonía del Nirvāna,[xix] sino más bien vía una catastrófica vivencia de “fin del mundo”.

En esta área de contacto con “O", con la Verdad, se desencadenan procesos muy cercanos a la experiencia de la psicosis, produciéndose espirales de sensaciones que arrastran el Self hacia el vacío, el vértigo, lo informe y lo desconocido…

En tanto matrices arcaicas de la función ∂, los elementos ß son
rudimentarios precursores del contenido mental en búsqueda de un
continente trasformativo: una experiencia simbólica auditiva y rítmica
inaugurada en la vida intrauterina (Meltzer-Harris 1989) y por ende origen
posible tanto de la psicosis como de la mística (Ancona 1999).

Sin embargo, a través de esta misma fisura ontológica puede filtrar lo que Freud llamaba el “sentimiento oceánico”, Jung la “experiencia de lo sagrado”, los hindú la “intuición inmediata del Brahman”, Heráclito la “conciencia del Lògos” – y Bion la integración, la transformación en K, la experiencia en “O”...

Siguiendo la propuesta freudiana de considerar el “sentimiento oceánico” como apoteosis de la experiencia mística, se podría afirmar, con Gerder (1999) que, al crear la expresión “sin memoria, sin deseo”, Bion llevó hasta sus extremas consecuencias la noción freudiana de “atención fluctuante”. (A este propósito, vale recordar, con Franco Filho 2007 la recomendación expresada por el mismo Freud en una carta a Lou Andreas-Salomé: “Tenemos que cegarnos artificialmente hasta vislumbrar una luz en la oscuridad”.)

Aclara Parthenope Bion (Bion Talamo 1996): “The experience of facing up this inner darkness and chaos, to put it very briefly, is exactly what Bion mean by the idea of contemplation of the paranoid-schizoid position, without memory, desire or immediate comprehension”.

¿Cómo no coincidir entonces con Giampà (1997) cuando afirma que tanto el “no memory…” como el concepto de “rêverie” están infiltrados de orientalismo?[xx]

Por otro lado, es precisamente en esta oscilación Ps<—>D entre estados de dispersión y de integración, Ser y No-Ser, Eros y Tánatos, vida y muerte, Ying e Yang, Samsāra y Nirvāna, que se ubica ese “Devenir” considerado por Heráclito como el arquetipo universal: el perpetuo cambio, un Ser en movimiento que se transforma y se regenera en una continua mutación.[xxi]

Tanto en el modelo bioniano como en el panta rei heracliteo los opuestos no se contradicen sino que forman una unidad dinámica ordenada por el Lògos (función ∂).

Es más: en la concepción heraclitea, la transformación universal se cumple en dos etapas que se suceden cíclicamente – una descendente por contracción o condensación (¿Ps?), y otra ascendente por dilatación (¿D?).

En términos hindú: sólo el efectuar esta transición desde el registro del Sasāra[xxii] (como hemos visto, el de la dispersión, del universo ß) al registro del Nirvāna (el de la integración, de la función ∂) aceptando el desafío del “cambio catastrófico”, permite acercarse a la experiencia de identidad con lo Absoluto (K – O, según la formula bioniana).


3.    CONCLUSIONES: “LA VERDAD ES UNA”
_____________________________________

“La réponse
est le malheur de la question.“
(Maurice Blanchot, L’entretien infini, 1969, cité par
Green, A., Lettre ouverte, 1989)

Gracias a su reformulación científica de aquella mística oriental que se hallaba profundamente inscrita en sus huellas mnémicas, Bion ha logrado realizar una síntesis metafísica que lo consagra hoy como un demiurgo revolucionario e iconoclasta.

Dejándose oscilar entre los diferentes niveles de su propio “aparato para pensar los pensamientos”, consiguió integrar dos concepciones del mundo aparentemente inconciliables en un único modelo de la mente, asombrosamente novedoso y, a la vez, resurgido desde las profundidades olvidadas de la heurística de la Antigüedad y, en definitiva, de la historia espiritual del Hombre.

Comenta el indólogo francés Alain Daniélou (citado en Giampà 1997): “La Verdad es una. No existe algo como una sabiduría occidental y una oriental, una ciencia que se opone a la religión: éstas no son sino formas distintas de la misma búsqueda”.

Después de todo, y coincidiendo con lo psicoanalista brasileño Franco Filho (2007), “el psicoanálisis no pretende ser una respuesta, sino más bien una pregunta. Sostenerse en el silencio, en la cesura de una pregunta aún sin respuesta, supone un acto de fe y de tolerancia fundamental. En este vértice, se acercan los psicoanalistas, los místicos, los poetas y los científicos en general”.[xxiii]


NOTAS


[i] Como si en el cambio, en todo tipo de cambio, la “pulsión de muerte”, intensificándose frente al desorden inducido por la transformación, estallara, produciendo infiltraciones masivas de una angustia (previa al encuentro con el objeto) tan impensable y primaria que no puede ser mayormente conceptualizada…

[ii]  … y que le permitía recitar antiguas canciones de cuna hindú, completamente “olvidadas”, sin el menor acento inglés… (Bion Talamo 1997. Traducción castellana nuestra).

[iii] Platón, La República, Libro VII, IV siglo A. J.C.

[iv] Muy sintéticamente, el de “Brahman” es un concepto sánscrito que hace referencia a la deidad absoluta védica, brahmánica e hinduista. Si bien etimológicamente el término signifique “expansión”, en las Upanisad es utilizado como sinónimo de “Absoluto”: la esencia de todo, lo que es, que transciende a todo, que es inmanente y causa eficiente del cosmos. En este último sentido lo utilizamos en el presente trabajo.

[v] Nos parece interesante subrayar la polisemia del sustantivo griego Lògos, ya que podría resultar iluminante en sí… Para explicarnos: en su primera significación, “Lògos” es la ley que rige el universo, su principio unificador. En segundo lugar, “Lògos” es el equivalente del término latín ratio: la razón, el intelecto humano – que explica y comprende la ley universal. Finalmente, “Lògos” significa también “palabra”, “discurso”, “verbo”. Parafraseando el concepto, y valga el juego de palabras: si el Lògos (intelecto) comprende el Lògos (la ley universal) y lo explica a través del Lògos (la palabra), la talking cure sería por antonomasia la vía más adecuada para el restablecimiento de la “armonía”...

[vi] Giampà, M., Fiorespino, F., Tra Oriente ed Occidente: "Assenza di memoria e desiderio" e controtransfert, 1997.

[vii] Meltzer, D., El significado clínico de la obra de Bion, in Desarrollo kleiniano, vol. III, 1990.

[viii] Giampà, M., Bion e il pensiero filosofico indiano, in “Attualità in Psicologia, trimestrale in studi ed esperienze in psicologia, psichiatria e neuropsichiatria”, vol. 19, n. 3-4, 2004.
Giampà, M., La sconvolgente esperienza dell'incontro con Bion, in AA.VV., Verità e evoluzione in "O" nell'opera di Bion, “Funzione Gamma Journal”, 19, 2007.
Giampà, M., Pensare il tempo con Bion, in AA.VV., Pensabile e impensabile in alcuni concetti di Bion, “Funzione Gamma Journal”, 20, 2007.

[ix] “Riteniamo che quando Bion dice che il pensiero non ha bisogno di nessuno che lo pensi, esprima in sé quella parte della cultura indiana che ricerca il perfetto raccoglimento e l'in-centramento” dell’attenzione (samādhi)” (traducción en castellano nuestra).

[x] Giampà, M., Pensare il tempo con Bion, cit.

[xi] “Ricerche di neurofisiologia hanno dimostrato che la privazione sensoriale, selettiva o totale, o la ripetitività possono permettere l'uscita dal tempo psicologico e pertanto liberano infinite memorie emotive personali e/o collettive con l'annullamento della percezione dello spazio circostante” (Giampà 2007. Traducción en castellano nuestra).

[xii] Grazia Shogen Marchianò Zolla, esposa del destacado teórico de las religiones Elémire Zolla, citada en Giampà y Fiorespino (1997): “Nella modalità del pensiero puro, l’individuo è così immerso in un particolare stato di concentrazione, inerente al progetto di pensiero in
corso, da risultare ‘astratto’ - inconsapevole del tempo, dello spazio, di sé e della propria esperienza percettiva. Si può dire che, quando persegue questi livelli di astrazione e di significato, ‘il pensiero non è in alcun luogo’; ma questo è soltanto una metafora per esprimere il grado di allontanamento dell’individuo dalla consapevolezza di altre, parallele, attività della mente” (Traducción en castellano nuestra).

[xiii] Franco Filho, O. de M., L'esperienza dei mistici e quella della psicoanalisi dal vertice di Bion, trad. it. di Giampà, M., in AA.VV., Verità e evoluzione in "O" nell'opera di Bion, “Funzione Gamma Journal”, 19, 2007.

[xiv] Reproducimos integralmente los párrafos a los que nos referimos: “Per comprendere adeguatamente questa trasformazione occorre tuttavia una propedeutica del pensiero, che parte dalla necessità di oltrepassare la "conoscenza a impianto" che è quella tradizionale,
illuministica, categoriale, basata sul principio post hoc erga propter hoc ad una conoscenza ad essa antinomica: quella "a reticolo", dimensionale, anzi pluri-dimensionale, dove post hoc, erga ante hoc. Una conoscenza dove scompare la distinzione fra oggetto osservato e
osservatore, dove il percipiente modifica il percepito e viceversa e dove la relatività, non l'assiomaticità, la verosimiglianza e non la verità costituiscono il codice del conoscere. […] È in questa particolare e intensa dinamica, teorica e clinica, che come si è già sottolineato si
realizza compiutamente la “mistica” in cui Bion sta ed alla quale conduce: una mistica laica ma del tutto corrispondente a quella dell'estasi religiosa, alla quale può comunque fare da intelaiatura e da codice interpretativo. In ambedue i casi si richiede infatti un “atto di Fede”:
scientifica nel lavoro psicoanalitico, religiosa nel campo del sacro.” (Ancona, L., Complessità e gruppi, in “Gruppo, nella Clinica, nelle Istituzioni, nella Società”, 2, 33-50, 1999). (Traducción en castellano nuestra).

[xv] Giampà, M., Fiorespino, F., Tra Oriente ed Occidente: "Assenza di memoria e desiderio" e controtransfert, 1997.

[xvi] Cabe señalar de paso que en la misma etimología latina del sustantivo “dolor” se halla una raíz indoeuropea que reenvía a la acción de “seccionar”, “escindir”, “lacerar”, por lo cual el dolor se configuraría como el efecto de una laceración, de una ruptura – lo que cobra
relevancia a la hora de acercarse al concepto bioniano de “cambio catastrófico”...

[xvii] “La vida es, por su propia naturaleza, dolor: un dolor irredimible porque radicalmente despojado de razón y de sentido” escribía Nietzsche en El nacimiento de la tragedia...

[xviii] Muy sintéticamente, éstas son: la Verdad del dolor; la Verdad del origen del dolor; la Verdad de la cesación del dolor; la Verdad de la vía que conduce a la cesación del dolor.

[xix] En la tradición asiática (tanto hinduista como budista), el concepto de nirvāa reenvía efectivamente a la conciencia originaria de una mente primordialmente “no obscurada”. En los textos del budismo Mahāyāna (Sutra del Lotus etc.), en cambio, es un estado asociado con la “iluminación”, en lo cual todos los deseos se han extinguido. En la Bhagavad Gītā, en las Upaniad y en las escrituras Vedanta, “Nirvāa” es finalmente la condición procedente de la extinción del Yo en el “Brahman” (el principio infinito, trascendente e inmutable, pero inmanente en todos los seres). En ámbito psicoanalítico, Freud cogió este termino sánscrito (difundido en Occidente por Schopenhauer) de la psicoanalista inglesa Barbara Low, que lo define como una “tendencia a la reducción, a la constancia, a la supresión de la tensión de la
excitación interna”. Según Freud, el “principio de Nirvāa” se halla “enteramente al servicio de la pulsión de muerte” (S. Freud, 1920, 1924).

[xx] Speziale-Bagliacca (1984), por su parte, ha identificado en el pensamiento de Bion varias analogías con el budismo Zen y el taoísmo.

[xxi] El filosofo francés Gilles Deleuze comentaba que “el devenir único y eterno, la radical inconsistencia de todo lo real, como enseñaba Heráclito, es una idea terrible y perturbadora, emparentada inmediatamente en sus efectos con la sensación que experimentaría un hombre durante un temblor de tierra: la desconfianza en la firmeza del suelo. Permanentemente una cualidad se divorcia de sí misma y se constituye en cualidad opuesta; permanentemente estas dos cualidades contrarias se esfuerzan por unirse otra vez. […] De esta lucha de cualidades contrarias nace todo devenir…”.

[xxii] La realidad ilusoria y engañadora percibida a través de los órganos de sentidos e irremediablemente entrampada en el ciclo de nacimiento y reencarnaciones, es decir el devenir fenoménico, considerado como el origen del dolor.

[xxiii] Franco Filho, O. de M., L'esperienza dei mistici e quella della psicoanalisi dal vertice di Bion, op. cit. (Traducción en castellano nuestra).



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